Estats Units i la Llei Sinde

Era un secreto a voces. Ahora ya no. Gracias a las filtraciones de Wikileaks sabemos que la industria audiovisual y el Gobierno de los Estados Unidos estaban detrás de la  redacción de la Disposición Final Segunda de la Ley de Economía Sostenible, también conocida como “Ley Sinde“. El Departamento de Estado de los EEUU y su […]

| 09/12/2010 | Darrera actualització:


Era un secreto a voces. Ahora ya no. Gracias a las filtraciones de Wikileaks sabemos que la industria audiovisual y el Gobierno de los Estados Unidos estaban detrás de la  redacción de la Disposición Final Segunda de la Ley de Economía Sostenible, también conocida como “Ley Sinde“.
El Departamento de Estado de los EEUU y su Embajada en España actuaron como una organización mafiosa, amenanzando al Gobierno Zapatero para que aprovara medidas legales más duras contra la piratería. Como no se conseguían resultados satisfactorios, apunto se estuvo de incluir a España en una lista negra de naciones que amparan a los “piratas“. Pero finalmente llegó la Ley Sinde. Carlos Sánchez Almeida, reconocido abogado y contrario a todo tipo de medidas legales que limiten la libertad en la red escribe en el diario El Mundo:

La Ley Sinde fue una imposición extranjera, una obra de encargo, y como consecuencia de ello, una producción mediocre. Pero el estiércol es fértil, y hasta la peor de las películas puede encerrar una feliz metáfora: si algo nos ha enseñado la Disposición Final Segunda del proyecto de Ley de Economía Sostenible es cómo se hacen las leyes en España. El prisma narrativo de la Ley Sinde puede extrapolarse a todas y cada una de las actuaciones legislativas de nuestro Gobierno, dirigidas a blindar a la oligarquía financiera que ha sumido al país en la peor crisis de su historia.

Algo evidente pero que no está de más recordar, como hace la Asociación de Internautas:

Este caso ha puesto las pruebas encima de la mesa de algo que parecía una verdad a gritos. Que Estados Unidos utiliza todo su poder para crear legislaciones favorables a sus intereses en todo el mundo; es decir, que de facto gobierna en todo el mundo. Algo que casi todos sospechaban con mayor o menor intensidad, pero que ahora se sabe con certeza, a la vista de las pruebas que representan los cables diplomáticos filtrados. El juego sucio de la diplomacia en su máxima expresión.

Seguiremos hablando de Wikileaks en los próximos días y meses…